domingo, 5 de julio de 2009

SAMURAI.-


Duermen los cementerios del mundo sus sueños muertos, y la oscuridad hace días se ha ido por la calle angosta hacia donde espera su negra espera, su hora muda.
Baila su danza el viento lejos de aquí; un milenario instante como saeta dibuja un suspiro sacrosanto atravesando la siesta.
A lo lejos se reagrupan tormentas que no dan por perdido sus truenos, pero cedieron su lluvia cuando la sed presento su feroz batalla.
El campo despierta empapado en rocío con ecos de voces queridas, restos de luz, una sombra al revés, un mirar transparente en la mirada matinal y tibia.
El fuego en las manos, el agua en los pies, la tierra girando su tiempo, el aire en el aire, la escena es un detalle prosódico entre tanta falaz palabra.
Un sol proverbial se diluye en el azul y estalla dando paso al llanto del cielo, luciendo la intensidad de su espada de brillo.
Soy un samurai en el inmenso silencio de la tarde,
meditando,
meditadolo todo;
soy algo quieto en la inquietante teatralidad de la vida.

5 comentarios:

Celeste dijo...

Dicen que así se llega a uno mismo... ojalá llegues (si es que aún no lo has hecho).

Ya habrán mates para meditar.

karinaloca dijo...

qué buenas imágenes me aparecieron en la cabeza!
y la meditación es lo más!
un bonobón (blanco si preferís) con beso virtual incluido para vos también.

antonio dijo...

me gusta
vuelvo.

MQDLV dijo...

"A lo lejos se reagrupan tormentas que no dan por perdido sus truenos, pero cedieron su lluvia cuando la sed presento su feroz batalla". Me gustò esto, entre otras frases. Creo que te salen muy bien las imagenes. Un placer leerte. Un beso!

Hermes dijo...

La saeta allá, ¿acá la quietud?
Se me presentó el texto como un juego sonoro. ¿Es que en el silencio de meditación lo que se escucha es un sonido armónic?