Se me suscita una lluvia interminable la sequía del corazón, un reloj de agua el tiempo mio,
tormentas de arena el horizonte,
las esquinas doblando voluntad, vicio y camino; (mas acá), paredes llorando sus ladrillos de alquitrán, vidrio y madera, pariendo paredes de tristezas, con señales de humo y ventarrones.
Y alguien baila la danza loca de la risa entre los muertos.
Prostituyen la verdad, cambian los discos, cierran abren ataudes como puertas, cantan gruñen, blasfeman se esperanzan, no dan tregua, se esfuman, se desangran, piden mas, sobra todo en el banquete de la nada, quieren todo, todo compro, doy propina por el alma y por su sombra, niego insulto, me olvido me levanto, no doy por perdida mi fe en caída libre.
Maltrato mis recuerdos, opinan todos, los romanos, los egipcios, los gorilas, no cedo mi nombre doy batalla me repliego, reanudo, monto guardia me desarmo, dos partes de hielo, dinamito mi bebida, los buitres no beben si no es sangre que aun este caliente.
Escupo, me callo, desafilo uno a uno cada diente, tomo aire, repito, asfixio con la almohada pesadillas, respiro cuantas veces sea necesario.
Despierto con los ojos abiertos, se me suscita una lluvia interminable este desvelo de mujer y contrapunto.
Me espero en esperanza (estrictamente en moviemiento), me adelanto...
A Santiaguito Zambianchi, que conoce largo este tipo de relatos.
Oda en contra de los abogados
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El: Hola linda
Ella: No me gusta que me digan linda
El: Ay bueno, bebé, como te gusta que te digan?
Ella: Bebé tampoco
El: Bueno que haces de tu vida?
Ella: ...
Hace 10 horas
