domingo, 26 de abril de 2009

ODA A UNA PIEDRA.-


Silencioso secreto del mundo,
inmóvil escarabajo de la paciencia,
¿que es lo que callas en tus esperas?
Eterna y breve.
Pronunciate.
Eres del camino, del mar y de la pena.
Yo te llevo en el nombre,
tu me cargas la historia.
Piedrita de la tristeza,
sapito gris sin canto, escondido entre las flores,
pronunciate en tu idioma,
en tu petrificado tiempo.
Tesoro de la niñez sin juguetes, proyectil de la verdad.
Pronunciate,
como cada día,
bajo el sol o la tormenta permaneces inmutable.
Eres del dolor, de la sombra, del desierto y la humedad.
Desde el fondo de las cosas lloras tus milagros,
tu intima herida, tu soledad hija de la luna,
herencia.
Tu corazón en pleno sueño, late,
tu interior, late,
tu piel sin la caricia de sus manos,
late.
Tanto ha visto tu memoria,
tanto recuerdan tus ojos hacia adentro,
oh piedra mía,
pronunciate
.
Permanece tu conmigo.
Permanezco yo contigo en la sentencia inclaudicable de este amor y semejanzas.

2 comentarios:

mesterblog dijo...

"las piedras de tu religión no impiden crecer mi flor!"

Abrazo maestro,
mester

Sanchestelman dijo...

aa!! esta sale el domingo en el diario!
alevoso!