sábado, 5 de septiembre de 2009

EL CAMINO DE SANTIAGO.-

PROLOGO DE UN PROLOGO.-

El camino de Santiago.-
Sobre un libro de poemas de Sir Santiago Zambianchi.

Revisando libros viejos, historias medievales de reyes y dragones, paseando la mirada por viejos milenarios y perplejos paisajes impresos (de biblioteca y crepúsculo), me sorprenden a la vera de la tarde los poemas de un amigo, (que antes ya poeta en su corazón intacto de amistad fumaba pensamientos) en su abecedario desarmado, me veo invadido sin tregua ni bandera por la música constante que ejecutan sus versos en su caravana pagana y en imprenta; y me sugiero desandarme peldaño a peldaño, en sus peladaños solidos de fe (literaria) a fuerza de camino, tinta, sudor y sangre en la lectura y en la acción.
Pienso en mis privadas búsquedas de fe, sin poder voltear la pagina, en un rosario de libros ya leídos, en la cruz de ciertos autores, en la resurrección de cada letra muerta, y en el largo Camino de Santiago (pienso), como caminante con bastón y en sandalias lo figuro, sacudiendo el polvo de sus letras, la prepotencia de su rítmica y su siempre lengua en guardia.
Mucho antes de ayer ya llegaban estos versos, que me nombran me silencian me salvan y dan muerte, sin segundas lecturas cada verso late involuntario, por vivir vive y se expresa, viviendo.
A suerte y verdad se juegan su destino.
A poema, punto y pausa su verdad.
Cada verso en el orden del poeta, cumpliendo su función, predicando su verbo y su sujeto.
Estigma de escritor, las paginas en blanco, el lápiz sin saber su pena, la tinta coagulada, la herida en el costado, las botellas al frente, su corona de versos descorazonados.
Y la fe nuevamente, una y otra vez reza en su empeño, al pie de cada estrofa, como raíz existencial, en el altar de estos poemas que no se ponen de rodillas, oración tras oración pretenden el cielo.
Así sea.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LLUVIOSO.-

" Lo que yo quiero no es cantar el hierro: es el hierro.
Lo que yo pienso es solo dar la idea del acero -y no el acero-
Lo que me enfurece en todas las emociones de la inteligencia es no cambiar mi ritmo que imita el agua cantante por la frescura real del agua tocándome las manos, por el sonido visible del río donde puedo entrar y mojarme, que puede dejar mi ropa escurriendo, donde me puedo ahogar, si quisiera, que tiene la divinidad natural de estar allí sin literatura.
¡M i e r d a!
Mil veces mierda por todo lo que no puedo hacer.
¿Que todo? -¿Que es todo, todo, todo? "


Fernando Pessoa.-

A la muchacha elegante, a la muchacha incapaz de renguera en la sonrisa.

De sol a sol me dispenso en lluvia por estas horas, y me evaporo frío por los rincones de mi sombra, pero conservo encendida la sonrisa y calientes los pies que conquistan veredas que no cruzan la calle; y compro flores en todas las esquinas y las dejo en jardines tristes de ventanas cerradas y puertas mustias.
Así te busco, lluvioso.
Así me ofrezco, lluvioso.
Así me curo y nos curamos.
Y mi guitarra rompe en lluvia, y llueve esta espera incierta de canción y otros detalles.
Escenas del capitulo siguiente, bastones de la duda, vísperas de abejas, desiertos sacudiéndose la arena.
Y trabajo los suspiros, el poema, los fantasmas, las botellas y el reloj.
No claudico.
Sensación a distancia próxima, a estación en medio de la luna, a tres partes de hielo y despedida.
Pero respiro y nos protejo,
lluvioso,
nos protejo de la árida caricia de la muerte.
Lluvioso de nosotros.
De pie, con libro, infusión y dos gotas de limón y primavera.

martes, 1 de septiembre de 2009

NO POEMA.-

En la tinta noche de esta tarde indeleble me disuelvo, evaluo la posibilidad de conciliarme con revelaciones secretas y espejos sostenidos en el aire, con la solidez de una esperanza a temperatura ambiente bullo y cambio de forma.
Indago a mis pulmones, cuestiono al corazón y doy tregua a la nariz, los riñones y la lengua; pido por cada uno de mis dientes, y excomulgo las culpas de las nubes que no llueven, me santiguo por mi pagana sonrisa, y no llamo a silencio a mis silencios.
Erradico toda posibilidad de lamento, pues estoy vivo y sobre mis dos piernas, tengo apetito y paladar, horizonte y madrugada.
Serias y livianas intenciones las mias de estar vivo y reafirmarlo.
Las calles como una sucesion de laberintos ordenados, como una execrable propuesta del orden absurdo de los días y sus secuaces;
entonces yo desordeno todo lo que el todo me sugiere y las regalo a mis antojos sin agravios ni penas, y las doblo en esquinas como doblan las campanas sus latidos.
De un estado a una frontera, de una bandera a un río indomito, de un pais a cualquier patio, sin viento o con tormenta, sin cardinal o brisa breve, sin dos manos o pulso firme igual se mueven los caminos, y asi me muevo yo por estos días, por moverme,
por moverme, asi, sin mas razón que el movimiento,
sin perder un solo verso en el intento,
en el intento del poema que aún no escribo y me camina.

lunes, 10 de agosto de 2009

PRAGMATISMO.-

A la montaña la llame paciencia y paciencia tuve para en la urdiembre que dibujan los ríos del destino escribir el secreto de la tarde, perseguir gaviotas en los sueños, caballos salvajes en la fe, y un indomable sentimiento en la pradera entre el ombligo y la garganta; y en las orillas de los días, a la luna taciturna inquietarla de canciones sugería mi guitarra, (y fuego al sol hielo a los vasos), milenaria percusión a los buenos corazones.
Y dije corazón que estas pensado cuando sientes.
Al pasado lo llame pasado y a la historia recuerdo de las cuestas ripiosas de la vida, dije fuego eres al fuego semejanza; umbral a la esperanza, vino a los besos, besos al pan y al sacrificio de la boca de tu boca.
Llame santa a mi madre, necesidad llame a las revoluciones en cualquier esquina, utopía a todos los patios revolucionados, y papá llame a mi padre.
A la ruta camino le dije, absurdo a los relojes, temor a las cadenas.
A los dragones los llame a los gritos y a mis gritos los llame leones, los llame con las orejas y los ojos cuando tuve que llamarlos sin que nadie escuche.
Alimento le dije a la poesía, felicidad a los cuentos de mi infancia, milagro le dije a la noche desnuda y femenina, árbol yo le dije al árbol, hijos no lo he dicho todavía.
Cirugía le dije al pensamiento, al amor, le dije valentía.
Adiós te dije a ti.
Así.
Así nombre a la despedida.
Como nombro yo lo mio, incapaz.
(con pragmatismo).

sábado, 8 de agosto de 2009

SANTA LUISA.-

A Elida Luisa Torre de Arana, mi tía. (la nuestra)

Entonces en esas noches en que me quedo en silencio y repaso las horas como si fueran papeles de un libro interminable, tu nombre me asaltaba con su presencia de luz, de solida luz librando las dudas y los momentos de incertidumbre mundana.
Aun me asalta, y lo agradezco.
Y tu figura universal, y tu vos de futuro, y tu conviccion vasca por esposa de un hombre ferreo, bueno, idealista, me volvia un niño bendecido de siesta, jamón, queso y permisos subversivos que mi madre cedia a tus honores.
Aun cede.
Y a mi, que me cuesta tanto todo, me salia tan facil decirte que te amo.
Te amo.
Mujer padre.
Mujer lucha caprichosa.
Mujer dueña de lo mio.
Asi sera, yo lo sentencio sin leyes ni siquiera sugerencias.
Te debo la insolencia, algún que otro prejuicio y el irremediable compromiso de tratar de ser mejor persona; de todas estas deudas los saldos ya se saben.
Coleccionaste novias y cariños invencibles.
Los sueños que no cumplo, en tu mesa de luz esperan su destino, y en la busqueda obstinada de la felicidad, ofreciste sobradas razones que se parecen a la vida.
Eres ese detalle irremplazable, eres de mi sangre, y eres de mi hermano el angel gurdian cuando de la mano paseamos los infiernos en oferta de todas las esquinas.
Luisa, sustancia de mi fe, de mi lucha religiosa por no percudir la historia que aprendi, y me falta tanto pero tanto todavia; la decente obligacion de seguir aprendiendo, lo que con un gesto de tu cuerpo nos abraza en tus herencias.
Tuyo.
Mis respetos mi fe y todo el gobierno de un cariño sin bandera.
José.

jueves, 6 de agosto de 2009

MI AMIGO EL POETA.-

Don Acevedo Diaz, intensidad, detalle de sus letras, un verdadero honor.

MI AMIGO EL POETA

¨Alabado sea el amor, aunque sea necesidad¨.
Silvio Rodriguez


Tomando en cuenta la frivolidad
del entorno,
se podría decir
que su hidalguía bebe en esas aguas
pero sale invicta de
toda mugre
a fuerza de ternura
esencial.

En el vaivén de los días
suele perder el paso
y
cuando descarrila
le nacen palomas en cada dolor,
trivialidades y siluetas
de mujeres inconquistables ;
melodías clavadas en lo sólido del mar,
ejecutadas con la desesperación
de lo que alcanza.
Pero están ahí.
Y está bien.



II


Recuerda todo mi amigo,
y lo traduce en abstracciones lúdicas
cargadas de polen y azúcar.
Y está bien.
Con el tiempo he llegado a comprender
que su lírica no escapa de nada,
más bien, se puede decir,
busca todo.
Eso es muy parecido al estilo.



III


Jamás nos ponemos de acuerdo :
Donde el sentencia jazmines
yo veo ecos ;
donde el lame piel
yo encuentro precipicios ;
donde el enciende el fuego
yo preño la brisa de lluvias ;
así hasta la hermandad.
Y en esa espiral
de desencuentros
logramos desplegar
el mapa intrincado del
cariño.
Monos sedientos,
sabemos buscar ríos
donde juran los oficiales que sólo
reina el asfalto ;
sastres del alma,
sabemos cantar lo que acaricia
sin elogiar sangre derramada.
Raspados contra la realidad
nos defendemos
sembrando
en el vientre de los
días
pupilas cargadas de años,
convite y
hermosa paciencia.
Cuando fallamos al mismo tiempo,
mi amigo Poeta y yo,
se puede decir, sin jactancia alguna,
que se produce el
milagro.



IV



Hemos hachado guitarras juntos,
y nos hemos sabido mirar con la
conmoción de quien nada sabe
de nada.
Amén.



V


Tras la pausa del día,
camina por el lomo de la noche
haciendo del absurdo una plegaria.
Calla por cansancio
Para después volver a
embestir
contra la campana de lo
impuesto.
Y aunque exuda dogmas y convenciones
corrige esas inmensidades
con el perfume
del que da y olvida.
Caballero sin memoria.
Despojado hasta la tiranía.




VI



Yo lo veo pasar
y lo santiguo de buena suerte ;
le deseo mil victorias
para que ría sin rejas,
le deseo mil derrotas
para que aprenda lo importante.
Lo levanto en mis brazos,
( y eso es mucho),
y le encargo luz
en las horas oscuras.
Lo intuyo elemental e infinito.


VII



Amigo poeta :
que tu alma,
tu cuerpo,
tus dudas,
tus tajos, tus soledades,
tus muertos y tus vivos,
tus horas de aceite y tu futuro,
vayan hacia el país inmemorial
que señala tus cuerdas.
Que mi boca
se pudra
si no alaba
tu precaria santidad,
tu pereza de hombre bueno,
tu salto amoroso
hacia lo obvio,
tu presencia decidida
a convencernos
a todos
que el corazón
debe tener
la altura
de una
montaña.

domingo, 2 de agosto de 2009

DOMINGO.-



Penumbra - Luis Alberto Spinetta Fuego Gris (1994)

Mejor voy a ver si puedo despertar...