domingo, 27 de julio de 2008


Desde un puerto empedrado.
(Comarca de mares lejanos)

Casi antes de partir:

Y habrá que volver a salir a la ruta, a la luna, al sol, a las mañanas.
Habrá que volver sereno a lugares que no cambian de lugar, pero que hace mucho tiempo ya, son otros lugares.
Habrá que encender otros fuegos con la misma leña, leña del dolor (la que arde mejor), y calentar el lecho a puro corazón no mas, con troncos que estallen como latidos en llamas.
Habrá que lavar la ropa y cocinar el mismo menú sin siquiera retroceder un diente la sonrisa.
Habrá que gritar tu nombre tres veces antes de negarte.
Habrá que amanecer otras tantas sin saber que negar ni cuantas veces.
Habrá que desordenar alfabetos para no encontrar las letras que forman tu nombre, resucitar lenguas muertas (para poderlas morder), condimentar cada palabra antes de hornearla o freírla.
Habrá que haber sabido habitar lo que habito en su descuido de olvido la memoria.
Y repetir y repetir lo que nos sale mejor.
Repetir.
Teoría.
" Para saber si el tronco es hueco, entierra tu hacha con ganas "
Practica.
El corazón nunca reconoce los motivos del crimen.
Jamas.
Quien acepta es el alma.
Siempre.
Tiene resignacion femenina. O de seguro muchísimo mas tiempo que el tiempo.
Por eso quien se detiene sediento a beber,
quien moja sus pies descalzos,
quien mira por mirar y sin querer se sorprende,
en su reflejo clarito, y se mira azorado, por verse transparente del otro lado de algo, intuye que a pesar de todo hay que seguir adelante.
Y cantar y bailar y mirar adelante.
En el tablado del pecho un alma cantora entona flamenco, sevillanas y versos y en su cajón de madera retumba soberbia.
Galopa el deseo, en caballo ancestral,
Duerme solo en noches que puedas soñar.
Y bebe en su copa de frágil cristal.
Azúcar del rió, del mar la verdad, de cada estrellita un poco de paz, coros de sirenas que no tienen mas, que el canto que cantan sin querer cantar.

Así lentamente habrá que partir ...

Muchísimo antes de saber que es mañana.

sábado, 26 de julio de 2008

ME QUITARE EL SOMBRERO Y TE DIRE. (Prologo de la canción de mañana)




Me quitare el sombrero imaginario de olvido, y haré mi reverencia mejor a tus descuidos.
Brillaran mis zapatos en la noche.
Seré "piedra" "vidrio": "ventana".
Tu miraras adentro.
Seré la poesía agridulce y tu mesa.
Seré el jardín florido sin flores.
Hormiguero, hormiga y veneno.
Seré el vino y vendimia, madera, sed, la vasija.
El reloj roto al que das cuerdas, el tiempo y su gris ceniza.
Seré el mar, sus orillas y la sal sobre tu arena.
Seré tu ayer, tus valijas, tu mañana, tu "ven", tu partida.
Seré lo que ya soy, lo que ya fui y lo que no sabes.
Seré el secreto y las llaves, la puerta y el roto candado.
Las cadenas y que el que se ha escapado.
Seré el Lunes del Domingo. Seré tus mes y "tus veinte años".
No es nada. Es solo tango.
Seré tu acorde y tu ritmo en la balada que bailas tan discreta cuando bailas.
Seré la nada con todo de nada de todo.
Seré la mano, no el codo. Los dientes, la lengua y las muelas, la risa de un caballero bebiendo con su tristeza.
Seré los pies, la cabeza que pierdo cuando me busco.
Seré el miedo muerto de miedo.
Seré la canción que canto.
Seré la cruz y su espanto. Seré la fe de las aves.
Seré, seré lo que soy ahora, seré el fantasma en la aurora que regresa a habitar su cuerpo.
La mañana y su sol despierto. Seré la ley, la maña y la trampa.
Seré lo que somos todos, seré mis propias palabras.
Seré el silencio en el habla. Seré mi voz sin "nosotros". Seré de ti y de los otros.
Seré lo que no preguntas.
Seré lo que dice y calla...

martes, 22 de julio de 2008

ESTADO GRAMATICAL, CON AGUDO CUADRO DE FE POETICA.



Sustantivo cotidiano, suma de los días, del mañana y del ayer,
vuelvete verso y beso,
predominame.

Preposicion y nombre,
preterito que es, de lo que aun no se fue, presente e imperfecto,
no me conjugues en el hastio y en el unimembre olvido.

Llename de fecundas oraciones mis venas de renglones tensos.
Corazón de predicado, sujeto visceral.
Punto y coma de la dicha,
encomillame "ironia", dos puntos: sinceridad.

Mayuscula y sentimiento del nombre propio del amor.
Minusculo odio en imprenta y sin rencor.
Dame letra, lengua y aire.
Musica y silencio. Noche y tinta, tinta y sol.

Infinitivo, finitud.
Hoja en blanco del otoño, crepitud.
Dame letra, dame luz, dame la sintaxis de las horas que se van.
Dame mas. Mas por menos, menos mas.
Dame las tres letras de la palabrita paz.

Me dormire con mi poema.
Escribire por encargo lo que nunca nadie pide.
Resolvere en el calendario silencioso de los días, cuanto tiempo dura un dia sin tu matinal caricia.
Me caere de las semanas, y trepare cada tres veces, a la luz de tu ventana que se enciende en los reveses claro/oscuros de los meses.
Rimare mi rima ingenua.
Como la suerte y la muerte se consuelan con no verte.
Rimare mi rima ingenua.
Rimare una y mil veces.
Como rimo con la luna,
con el mar, la sed, tu nombre, con la lluvia, con los montes, con los recodos del cielo, como rimo con tu cuerpo cada noche que te sueño.

ALMA DE DIAMANTE.

ALMA DE DIAMANTE.
Luis Alberto Spinetta.


Ven a mí, con tu dulce luz, alma de diamante.
Y aunque el sol se nuble después, sos alma de diamante.
Cielo o piel, silencio o verdad, sos alma de diamante.
Por eso ven así, con la humanidad, alma de diamante.
Aunque tu corazón recircule siga de paso o venga,
pretenda volar con las manos, sueñe despierto o duerma,
o beba el elixir de la eternidad, sos alma de diamante, alma de diamante.
Bien aquí o en el más allá, sos alma de diamante,
y aunque este mismo sol se nuble después, sos alma de diamante.
Alma de diamante


Buenos Aires no se caerá hoy al mar.
Mi ciudad muchisimo menos.
Tampoco se ira por el río que a veces la despeina.
No levantara la voz, ni dará un puñetazo.
El clavicornio de la historia volverá a estallar con fuerza, pero NO hoy.
Las luces no se han empañado mas que mi vista esta tarde.
El sol suele ser esquivo y elegir siempre brillar para ella. Hoy la lluvia me mojo demasiado.
No sabe que ni me roza.
Hay cartas guardadas y una única poesía en la cual creo.
Las lanzas tienen dos puntas, pero solo una es la que te mata.
Bailo la danza de la lluvia con un frenesí casi inmóvil.
Si los enanos crecen, el bosque se puede poner confuso.
Estoy tan enano que se me crece la confusión.
Me siento tan libre, que la soledad es del bosque.
Una montaña de miedo despeña un alud de axiomas correctos. Una avalancha que no destruye mas que lo que no existe.
Desde el pico mas alto se puede ver el deseo.
Caer puede ser verdaderamente una opción de valor entre tanta cobardía.
Mi casa esta en la ladera de una llanura asfixiante.
El frió a veces llega hasta aquí.
Pero algo me lleva a buscar el deseo, la fiebre sube sin que de un paso.
Una mujer se me desdibuja en el alma se me aparece en los sueños.
Susurra su voz de silencio, y la distancia se vuelve viento.
La majestuosidad no es de la noche, sino de su enigma.
¿ Que seria del sol sin la luna ?
¿ Que cielo pinta la vida ?
¿ Que cosmos rige las reglas ? ¿ Alguien dice mi nombre y soy yo el que sangra ?
¿ Alguien sangra mi nombre y soy yo el que lo dice ?
Alguien visita a los muertos que llevo en mi nombre.
La lluvia hoy irrito a la horda, no corrí para salvar la vida, pero con las flores presente batalla, ellas tampoco soportan la insolencia de los sin alma.
Un diamante crece en su pecho, yo no lo puedo tocar, Alma de diamante.
¿ Sera su condena jamas romperse ? Brilla como sin fin.
La luz a veces no te deja ver.
Cierro los ojos y todo es mas claro.
Un centenar de arboles llueven en torrencial armonía, ella seguro paso sin mi por allí, recuerdo un sendero frondoso y una lluvia que no recuerdan mis ojos.
Si el diamante se moja, me puedo mirar el rostro.
El viejo encantador de zapatos advirtió de su brillo un día, jamas repare en su advertencia, en sus palabras decía :
" Tu que ves con ojos vendados, querrás reflejar la vida, dirás su nombre callado, en el altar de los días.
Mas nunca corras la venda, no acuses a la osadía, no huyas ni des batalla, de nada te serviría, el brillo duele en los ojos, el viento en la lejanía."
¿ La noche se vuelve deliciosamente azul ? Así me dicen.
Mas las palabras de aquel viejo no me dijeron mas.
El consuelo es un ermitaño que conocen todos, que todos visitan, pero que nadie quiere.
Yo siempre le pongo flores, y le canto un poco. ¿ Por que negar los detalles ? ¿ Por que negar al que llora ?
Buenos Aires no se caerá hoy al mar.
El diamante seguirá intacto.
Visitare al ermitaño y cantare con mi hermano, él me esperara por allí, ya puedo sentir su copa, ya puedo beber su luz.
Ya siento que se va el viento.
Me lleva a hasta ese lugar.

lunes, 21 de julio de 2008

MUJER DE SAL.


Amanecer, en tu mirada,
es como si yo pudiera ver,
más allá de un bello amanecer.

Y respirar, tu mismo aliento,
es como si pudiese volar,
más allá de un infinito mar.

Te recordé, casi callada,
en un silente instante en soledad.
Con tu fantasma suelo bailar.

Y la eternidad, breve en tu espalda,
y en tu vientre se recuesta el sol,
sobre el prado de algún viejo amor.

Mujer de sal, manos de arena,
corazón de fuego y de cristal.

domingo, 20 de julio de 2008

MUJER.


Dame una palabra.
Acomodame el corazón.
Ordename los latidos y emprolijame un poco mujer de tinta y papel.
Amaneceme.
Una y otra vez mas, amaneceme.
Olvida mi carne y mis huesos, mi sombra, mi sed, mi cansancio. Dibujame irreal.
Te quiero contar un cuento a orillas de tu cama.
Dame una razón y un sentido, un punto cardinal, un motivo, una curiosidad.
Te doy un suspiro por el poniente, y te espero bajo una luna de Abril.
Se que estás allí, como aquella mañana, que en blanco y negro te bese.
Te regalo una canción trasnochada con un coro de varones.
En una corte sin reyes amenizamos el menú.
Sol y rosas para ti.
Dame una palabra.
Amaneceme, que estoy en estado de alba.
Mujer madrugada.
Mujer crepúsculo y noche.
Dame un motivo para provocar a la muerte.

A la chica de La Plata.
Solo ella sabe.
Compañera de estas horas.

viernes, 18 de julio de 2008

ALIVIO.



Toda toda la ternura me darás.
Si te ofrezco ser parte de tu cuerpo.

Y ya al acariciarme me darás los espejos que son de tu día del alma.

Mientras oigo trinos voces oigo más son aquellos los dioses que nos escuchan.

No estoy atado a ningun sueño ya.

Las habladurías del mundo no pueden atraparnos.

Veo veo las palabras nunca son lo mejor para estar desnudos.

Ni ni la anaconda es como el buey, ya no hay más reyes de la selva.

Toda toda la ternura me darás, si te ofrezco ser carne de tu cuerpo.

No estoy atado a ningún sueño ya.

Las habladurías del mundo no pueden atraparnos.

Liviano alivio me deja extenuado, abrazo interminable de la sangre. Evaporación de la angustia bajo un matinal tibio sol de Julio.
Caricia dormida. Llanto callado.
Pacto con Dios, abuso de confianza. Contradicción inapelable.
Pescado ya sin rabia vuelveme música.
Florece para nosotros Ofelia toda.